lunes, 3 de julio de 2017

La interpretadora de sueños, Rafael R. Costa








Espasa, 2.014
Premios: ninguno.
Precio: 5,95 €
Adquisición: librería de segunda mano.








El autor

Rafael R. Costa es un autor nacido en Huelva en 1.959 aunque vive en Madrid desde hace casi treinta años. Ha publicado varios libros de poesía, que pueden consultarse en la Biblioteca Pública de Huelva, donde trabajó durante algunos años. También ha publicado varias novelas: 'El caracol de Byron' que fue Premio Ciudad de Irún de Novela y 'El niño que quiso llamarse Paul Newman' que ganó el Premio Onuba de Novela. Recientemente ha sido de nuevo finalista con 'El cráneo de Balboa', en la cuarta edición del premio Irreverentes de Novela. En 2.014, la editorial Espasa publicó en papel su novela histórica 'La interpretadora de sueños'.

Sinopsis

Cuando la joven Sarah Georginas Parker embarca en el Titanic, poco puede imaginar que sus planes cambiarán para siempre. Ante las circunstancias adversas que le depara el presente, pone rumbo a Estados Unidos, donde trabajará como interpretadora de sueños, de acuerdo con las enseñanzas de Sigmund Freud. Su gabinete pronto será frecuentado por lo más granado de la alta sociedad neoyorquina y su vida dará un giro. Sin embargo, al cabo de veinte años, Sarah vuelve a Europa: tiene un asunto pendiente. Son los años cuarenta y estalla la Segunda Guerra Mundial.

Mi crítica

Me llamó la atención este título tanto por su portada como por su sinopsis. No llegué a leer ninguna reseña de esta novela, pero eso no impidió que el libro estuviese poco tiempo en mi lista de deseos. Me hice con él relativamente rápido para después dejarlo durante un par de años en mi estantería. Cuando por fin comencé a leerlo, he de reconocer que se me atragantó la lectura desde el primer momento.

Últimamente me sucede con casi todas las novelas que comienzo y no es plato de buen gusto. Desconozco si esto se debe a que me hallo en una de las peores rachas lectoras que he atravesado en tiempos recientes o a que simplemente me apetece leer mucho menos que en otras épocas. Todo lector empedernido tiene sus altibajos con este amor por los libros. Al forzar un poco la máquina me acabo cansando de novelas que en otras circunstancias devoraría. Por ello, mi reseña no debe ser tomada demasiado en cuenta.

'La interpretadora de sueños' es una novela histórica protagonizada por una mujer increíble que cuenta sus vivencias, más increíbles todavía. De hecho, a lo largo de su existencia conoce a una serie de personajes relevantes e influyentes del siglo XX que terminan restándole buena parte de verosimilitud al conjunto si nos ponemos objetivos. Si bien es cierto que el equilibrio establecido por Rafael R. Costa entre realidad y ficción está bien planteado, no me ha terminado de convencer personalmente esta combinación. Kafka, Freud y Houdini, por nombrar unos pocos, se convierten en personajes de esta novela.

La novela presenta un ritmo en mi opinión lento que no ayudó a que pudiera introducirme de lleno en la trama. Sin embargo, he de reconocer que la prosa de Rafael R. Costa me resultó agradable: cuidada, con amplio vocabulario. La obra está documentada de manera sobresaliente y muy cuidada en sus más mínimos detalles. Esto, como casi siempre sucede, va en detrimento del ritmo, que considero termina bastante perjudicado. Pese a ello, bajo mi punto de vista, 'La interpretadora de sueños' va de menos a más.

La obra abarca desde los años veinte hasta finales de los treinta y principios de los cuarenta, intervalo en el que el lector es testigo del auge del nacionalsocialismo en Alemania. En 'La interpretadora de sueños' la cultura judía y el sionismo tienen un papel muy relevante, de tal modo que si uno tiene interés en dichos temas la novela resultará aún más interesante, mientras que si es al contrario esto puede a resultar tedioso.

He tenido mis más y mis menos con la protagonista. Por un lado, es un personaje complejo e inteligente, pero por otro lado, estas cualidades han influido para que me sintiera alejada de ella. En ocasiones, me ha costado ponerme en su piel y sentir empatía con todo lo que le sucedía. Me hubiese gustado que la obra contuviera más pasajes dedicados al mundo del análisis y la interpretación de los sueños, algo que pensé estaría más presente debido al título de la novela.

El final y las páginas que lo preceden también son dignos de mención. Sin duda, el cierre de la obra es una buena guida para coronar un pastel en mi opinión un tanto agridulce. Es la recompensa por haber hecho frente a pasajes densos y tan detallados. Este final merece sin duda la pena, es inesperado y a la altura de una obra tan bien ejecutada y planteada como esta.

Conclusión

He llegado a leer por la red que 'La interpretadora de sueños' forma el primer volumen de una trilogía. No doy mucho crédito a esta fuente ya que es la única que así lo anuncia, mientras que en el resto hablan de esta obra como auto conclusiva. Sea como fuere, no creo que lea una continuación de llegarse a materializar. Es más, a pesar de que el estilo narrativo del autor me ha resultado agradable, tampoco sé a estas alturas si volvería a leer alguna obra suya en un futuro.

No he llegado a disfrutar de 'La interpretadora de sueños' pese a haber hallado esos puntos positivos de los que he hablado. A mi juicio, presenta pros y contras de tanto peso en cada parte que la balanza apenas acusa desequilibrio. Creo que otras reseñas pueden ayudar mejor a los que se hayan quedado indecisos tras leer esta.

viernes, 30 de junio de 2017

Las cuatro estaciones del amor, Grégoire Delacourt








Maeva, 2.016
Premios: ninguno.
Precio: 9,90 (en edición de bolsillo)
Adquisición: intercambio.









El autor

Ya presenté al autor, el francés Grégoire Delacourt, en la reseña de 'La lista de mis deseos'.

Sinopsis

Louis tiene 15 años y está locamente enamorado de Victoire, de 13. Tendrá que esperar a que ella crezca para que pueda corresponder a sus sentimientos. Pero la madurez no siempre conlleva los resultados esperados. Isabelle creyó enloquecer de dolor cuando su marido la abandonó, y no ha logrado superarlo. Pero cuando rescata a un hombre que está a punto de ahogarse, comprende que hay amores mucho más grandes que el suyo. Monique ha cuidado de su familia a lo largo de más de veinte años de matrimonio, pero ahora que sus hijos son mayores, decide abandonar a su marido y empezar de nuevo. Rosa y Pierre se conocieron durante la guerra y juraron que jamás vivirían separados. Cuando la vejez comienza a hacer estragos deciden irse de este mundo tal y como han vivido: juntos.

Mi crítica

No recuerdo muy bien qué impulsó a hacerme con este libro. Tras haber leído 'La lista de mis deseos', obra cuyo recuerdo no me causa a estas alturas ni frío ni calor, era de suponer que no tendría muchas ganas de volver a probar con el autor. O quizá sí, en el caso de que un nuevo título viniese recomendado por una legión de reseñas positivas. No ha sido el caso, y me temo que esta adquisición fue fruto de un intercambio del que ahora no sé si arrepentirme.

Si llegué a disfrutar con 'La lista de mis deseos' en su día, definitivamente esto no se ha vuelto a repetir en 'Las cuatro estaciones del amor'. A pesar de su corta extensión, la lectura se me ha atragantado hasta el punto en que me ha costado terminarla. En esta obra, compuesta realmente por cuatro relatos, cada estación del año está representada por un estadio de la vida en que el amor se convierte en lo más esencial. 

Si bien esta idea en principio suena bien, a mi juicio el autor no consigue que sus historias resulten lo suficientemente atractivas. Ni de broma me atrevería a calificar estos relatos de profundamente conmovedores como puede leerse en la contraportada. Tampoco ayuda el hecho de que haya continuas referencias a cantantes, actores, atrices y poetas franceses, ya que un lector medio de cualquier otro país se pierde entre tantas menciones de las que no tiene absolutamente ninguna idea. 

Hay fragmentos de canciones y poesías francesas que aparecen con bastante regularidad y que, admito, terminaron por minar mi paciencia. Particularmente no tolero muy bien la combinación prosa-música porque prefiero ser yo como lectora quien escoja la música con la que decido acompañar (o no) la novela. Si viene impuesta y además se trata de canciones que jamás he escuchado, y dudo que lo haga, la sensación de que el binomio está forzado en exceso es todavía mayor.

El estilo narrativo de Grégoire Delacourt es el mismo que recuerdo de 'La lista de mis deseos'. Sencillo, sin demasiados adornos, y en cierto sentido poético pero al mismo tiempo minimalista. Cada relato ronda las cincuenta páginas y los personajes están relacionados entre sí a pesar de ser tan distintos. La acción se desarrolla en la misma parte de la costa francesa y en el mismo lapso de tiempo: el verano del año 1.999.

No soy muy amiga de los relatos y esa es otra de las razones por las que no he podido disfrutar de 'Las cuatro estaciones del amor'. Además, el tono que destilan y el destino que corren algunos personajes no me ha convencido en absoluto. Hubiese quizá preferido otro tipo de temática, otro tipo de conexión que establecer entre los personajes. Si tengo que escoger, me quedo con el relato que protagoniza la madre de Victoire.

Para no mencionar únicamente aspectos negativos que he podido hallar en el libro, he de reconocer que el autor es capaz de meterse con bastante acierto en la piel de los personajes para narrar en primera persona sentimientos y sensaciones que a mi juicio no son tan fáciles de recrear. Todas las historias están contadas desde la perspectiva de cada uno de los protagonistas, sin embargo, no todos los personajes están desarrollados al mismo nivel, y es una pena que no esté presente una evolución clara en ellos a lo largo de las páginas. Las últimas páginas del libro son utilizadas para cerrar cada una de las historias, unas con mayor y otras con menor atino, pero todas tienen un cierre, algo que me ha gustado comprobar. 

Conclusión

Este es un drama genuinamente francés: a quien le guste su cultura, sus gentes, sus peculiaridades... encontrará este libro delicioso. En caso contrario, recomiendo no acercarse a este libro. En líneas generales lo cierto es que no me ha gustado, se me ha hecho largo y ni siquiera es una novela en sí. Solo aconsejaría su lectura a los verdaderos fans de Grégoire Delacourt.

¿Recomendada?: No.

lunes, 26 de junio de 2017

Tierra de brumas, Cristina López Barrio








Plaza & Janés, 2.015
Premios: ninguno.
Precio: 18,90 €
Adquisición: regalo.









La autora

Ya presenté a esta autora, Cristina López Barrio, en las reseñas de 'La casa de los amores imposibles' y 'El cielo en un infierno cabe'.

Sinopsis

Cuando Valentina se queda huérfana a los once años, se ve obligada a atravesar el océano desde su Habana natal a la Galicia de sus antepasados para quedar al cargo de su abuela, Bruna Mencía, marquesa de Novoa. La matriarca la recibe en su solitario, decadente y majestuoso pazo y comienza a educarla para convertirla en la heredera de la dinastía. Valentina conocerá a través de Bruna la convulsa historia de su familia y cómo la salvaje estirpe de las mujeres Mencía, criadas por la naturaleza en las profundidades del bosque gallego, se unió a la aristocrática dinastía de los Novoa, la más rica de la región.

Mi crítica

Han pasado ya unos años desde que leí el debut de Cristina López Barrio que, si bien me conquistó en algunos aspectos, en otros consideré que debía mejorar. Unos años después, recién terminada la lectura de 'Tierra de brumas', sigo opinando en líneas generales lo mismo. 'Tierra de brumas' es una saga familiar con ciertos trazos románticos y una sinopsis que a mi juicio, resulta bastante llamativa. Sabía que terminaría leyendo este libro tarde o temprano.

A mi juicio, la manera de describir paisajes, ambientes y personajes sigue siendo el punto fuerte de la autora. Sé que a algunos lectores les termina resultando densa su manera de escribir, pero personalmente me encanta. Si alguna vez me diera por dar rienda suelta a mi imaginación e ir dejando páginas atrás hasta completar una novela, ojalá me saliera tan natural como a Cristina López Barrio su manera de redactar. Esa dosis, a mi juicio, justa, de realismo mágico me gusta mucho. Imprime a la obra de un carácter y personalidad que convierte la lectura en algo único.

Además, el paraje en que se ambienta la obra no hace sino acompañar este estilo narrativo tan característico. En sintonía con el realismo mágico se encuentran las meigas gallegas y la santa compaña, además de los bosques encantados preñados de leyendas y folclore. Es por tanto un estilo narrativo muy personal, muy propio de la autora, y tras revisar muchas opiniones en Internet uno llega a la conclusión de que no hay término medio: o encanta o se detesta.

El estilo indirecto es el preferido de la autora, a juzgar por el hecho de que las líneas de diálogo son más escasas de lo que quizá debería. Prevalecen los monólogos interiores y los largos discursos formados por los atormentados pensamientos y reflexiones de los distintos personajes. Es muchas veces de esta forma que la trama avanza y la novela va continuando. Una manera distinta de conocer a los personajes. 

Definitivamente, los personajes me han gustado mucho. Algunos más que otros, pero en líneas generales considero que Cristina López Barrio ha sabido cuidar de sus protagonistas. No así, también debo señalarlo, de sus secundarios más periféricos. Destacando Bruna, por supuesto, pero también su madre; o Jacinto. En cambio, Roberta y Valentina podrían haber tenido más peso en la trama. De una se echa en falta una mayor presencia en la segunda mitad de la obra. De la otra, queda claro cuál es su papel en la obra cuando está terminando, un papel un tanto injusto bajo mi punto de vista.

Lo que menos me ha gustado de 'Tiempo de brumas' son los marcados altibajos que a mi juicio presenta. Mi experiencia con la novela ha sido la siguiente: hasta la mitad, me estaba conquistando y me encontraba muy metida en la trama. De pronto, al llegar al ecuador, el ritmo se estanca, llega un punto en que todo me ha resultado muy repetitivo. Daba la sensación de que la novela había dejado de avanzar. Todo se volvió insoportablemente lento. Así continúa hasta más o menos el último cuarto de la novela, momento en que todo vuelve más o menos a su cauce inicial. Es en este punto cuando se desvelan incógnitas que realmente se dejan ver desde el primer momento, por lo que no son sorpresas. 

Para terminar, el final es bastante tranquilo teniendo en cuenta lo intensos que fueron los pasajes anteriores. Sin embargo, deja a ciertos personajes en un limbo que no me ha terminado de convencer. Quizá todo esté preparado para una especie de segunda parte, o de una trama que será protagonizada por ciertos personajes que aparecen en este libro. Sea como fuere, las aguas vuelven a su cauce después de haber desajustado los destinos del linaje que habita en el marquesado.

Conclusión

Debido principalmente a que 'Tierra de brumas' me ha resultado una novela bastante irregular en su desarrollo, no voy a poder recomendarla con tanto ímpetu como me gustaría. Dudo que guste a todo tipo de lector, y las reseñas que se pueden encontrar en Internet me dan la razón. Es una pena, porque al inicio estaba segura de que 'Tierra de brumas' iba a ser una de las mejores novelas del año pero, desgraciadamente, no es así. 

No perderé de pista a Cristina López Barrio. Espero que lo que no he hallado de mi agrado en estas tres novelas que ya he leído se vaya subsanando con el paso de los libros y de las experiencias. Para terminar, dejo esta comparación que ojalá se me hubiera ocurrido a mi, pero no ha sido el caso; la encuentro muy acertada: en esta novela, es como si Emilia Pardo Bazán hubiese coincidido con Isabel Allende y juntas hubieran escrito un libro. Salvando las distancias.

Valoración: 7/10
¿Recomendada?: .

viernes, 23 de junio de 2017

Un hotel en ninguna parte, Mónica Gutiérrez








Amazon, 2.014
Premios: ninguno.
Precio: 9,88 € (en tapa blanda).
Adquisición: intercambio.









La autora

Mónica Gutiérrez es una autora nacida en Barcelona. Es licenciada en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y en Historia por la Universitat de Barcelona (UB). Apasionada lectora, escribe novela, relatos y poesía. En la actualidad compagina la escritura de ficción con la docencia y suele charlar de literatura con buenos amigos en su blog Serendipia. Debutó en el mundo de la publicación con 'Cuéntame una noctalia', y las buenas críticas de 'Un hotel en ninguna parte', su segunda novela, han mantenido a la autora durante más de un año en la lista de los más vendidos de Amazon.

Sinopsis

A Emma Voltarás no le queda nada: ni trabajo, ni casa, ni pareja. Por eso acepta una oferta para trabajar todo el invierno en El Bosc de les Fades, un hotel escondido en un bosque. Allí aprenderá que todo lugar extraordinario esconde secretos. Sin mapas. Sin prisas. Sin condiciones. 

Mi crítica

Me animé a hacerme con esta novela tras leer buenas referencias de la autora. Lo cierto es que, investigando después, debí hacerme con su ópera prima, 'Cuéntame una noctalia', ya que considero me hubiera gustado más que esta. Además, muchos lectores que han leído ambos títulos se decantan antes por el anteriormente mencionado, dejando en segundo lugar a 'Un hotel en ninguna parte'. 

Por lo visto, 'Un hotel en ninguna parte' pertenece a una especie de género del cual no había oído hablar antes, llamado feel-good novel. Por su traducción sería algo así como novela del bienestar o novela que hace sentir bien. Se caracterizan por presentar una trama un tanto almibarada y tremendamente optimista, desarrollos sencillos y personajes que terminan encontrando su camino y la felicidad completa.

Considero que este tipo de novelas son aptas únicamente para determinado tipo de lector o determinado tipo de momento en el que se pueda hallar un lector. No todo el mundo tiene el mismo grado de credibilidad cuando afronta la lectura de una obra de ficción. También opino que depende mucho del carácter y la personalidad de cada uno, y del modo en que se afronte la vida, este tipo de libros pueden tener un efecto u otro en cada uno de nosotros. 

Personalmente opino que el mundo de cuento de hadas (nunca mejor dicho) creado para ambientar esta novela no me termina de convencer. La protagonista, Emma, es poco menos que un ser perfecto escapando de un muy mal momento en su vida. Se ve obligada a comenzar de cero, refugiándose en un idílico hotel cercano a la costa y rodeado por altas montañas. El personal que trabaja allí es muy especial, y gracias a su apoyo verá el hotel como un refugio en el que lamerse las heridas. 

En este mágico lugar, en el que no hay teléfono pero sí conexión a Internet, la protagonista se reconcilia con la vida poco a poco, hallando una segunda oportunidad para ser feliz. Me hubiese gustado ver no solo un mayor recorrido de este personaje principal sino de todos los que intervienen en la obra. El aura de perfección que rodea a Emma durante toda la novela no me ha gustado, ya que no me ha parecido una protagonista humana, imperfecta, como cualquier mortal.

'Un hotel en ninguna parte', además de ser un buen ejemplo de feel-good novel, pertenece también al género epistolar en cuanto a su estructura. Toda la trama se desarrolla a través de correos electrónicos enviados por tres personajes distintos, entre ellos, Emma. Reconozco que esta idea me pareció original y que no está del todo mal llevada. Sin embargo, también opino que resulta un tanto extraño el hecho de que los destinatarios de dichas misivas digitales nunca respondan o no se muestren sus réplicas. Mientras, sus interlocutores sigan enviando correos electrónicos como si nada. Da la sensación al principio de que parte de la información se pierde debido a la ausencia de contestación, pero no es así.

La novela de Mónica Gutiérrez apenas presenta acción y tiene poco desarrollo de personajes. Es sencilla y lineal en su estructura. Destacan, sobre todo, las descripciones de paisajes y ambientes. El tono, en general, destila inocencia almibarada. Da la sensación de que nada malo puede ocurrir en ese lugar. Quien necesite una dosis de vibraciones positivas, encontrará que con 'Un hotel en ninguna parte' está en su salsa.

Además, en la novela no se dejan de mencionar ninguno de los elementos que gustan al típico lector moderno: literatura (en este caso, inglesa), té, dulces que lo acompañen, música clásica, paisajes evocadores, jardines en los que perderse con un buen libro entre las manos, el mar y su oleaje como sonido ambiente... todo ello contribuye a que uno se relaje e imagine todo lo que nos hace sentir bien, lo que nos hace felices.

El final es previsible y en la línea de todo lo anteriormente mencionado. No hay giros inesperados, ni sorpresas de última hora. Hay lectores que prefieren esto, pero tal y como se han ido desarrollando los acontecimientos, hubiera preferido un extra al final de la obra que he echado mucho en falta. Con esta novela, el lector viaja a un universo en el que el bien absoluto gana al mal. De hecho, el mal no tiene ninguna posibilidad desde el principio. Y esto es básicamente todo, ya cada uno decide si es suficiente o no.

Conclusión

'Un hotel en ninguna parte' se lee muy rápido y eso es un punto a favor. Se trata de una novela corta y sin pretensiones que hacer pasar un rato agradable al lector, agasajándole con artillería pesada constantemente en forma de vibraciones positivas. Quizá vuelva a leer algo escrito por Mónica Gutiérrez en un futuro, ya que su estilo narrativo es estéticamente llamativo, y eso es lo que más destacaría de todo. No me gusta el estilo epistolar y eso definitivamente ha influido en que no haya tenido una experiencia más positiva con esta novela. Me reservo en esta ocasión para mi la puntuación.

martes, 20 de junio de 2017

El último adiós, Kate Morton








Suma de Letras, 2.015
Premios: ninguno.
Precio: 21,75 €
Adquisición: regalo.









La autora

Ya presenté a la autora, la australiana Kate Morton, en las reseñas de 'La casa de Riverton', 'El cumpleaños secreto' y 'Las horas distantes'.

Sinopsis

En la mansión en el campo de la familia Edevane, todo está limpio y reluciente, listo para la tan esperada fiesta de solsticio de verano. Alice Edevane, de dieciséis años y escritora en ciernes, está especialmente ilusionada. Pero para cuando llegue la media noche, la familia Edevane habrá sufrido una pérdida tan grande que tendrá que abandonar Loanneth para siempre... Setenta años más tarde: después de un caso especialmente complicado, Sadie Sparrow, investigadora en Scotland Yard, está cumpliendo un permiso forzoso en su trabajo. Refugiada en la casa de su abuelo en Cornualles, un día llega por casualidad a una vieja casa abandonada rodeada de jardines salvajes y espesos bosques y descubre la historia de un niñito desaparecido sin dejar rastro...

Mi crítica

Este ya es el quinto libro que leo de Kate Morton (de 'El jardín olvidado' no llegué a hacer reseña). Leer una obra firmada por la afamada escritora australiana suele ser una garantía. Sinopsis atractivas, misterios bien planteados, tensión durante páginas y páginas... en este caso, con 'El último adiós' también ha sido así. Sin embargo, he de reconocer que no me ha convencido tanto como otros títulos ahora que echo la vista atrás y los puedo juzgar en retrospectiva.

O quizá es que la trama no me ha convencido tanto. Lo que realmente puedo asegurar con certeza es que los personajes no han conseguido encandilarme como en otros libros. Kate Morton repite fórmula también en 'El último adiós'. No sólo porque se le da más que bien construir tramas interesantes utilizando este tipo de estructura, sino porque además le reporta una seguridad de la que tendría que prescindir si cambiara de planteamiento. 

Por tanto, en esta ocasión también se presenta ante el lector un misterio sucedido en el pasado. Existen dos líneas temporales, en cuyo presente se resuelven las incógnitas que existen desde hace mucho tiempo hasta que uno puede ver el puzzle completo al final. Además, se trazan paralelismos entre las dos tramas, que tendrán en común mucho más de lo que a simple vista parece. 

Son dos las protagonistas, por un lado tenemos a Sadie en el presente, una detective con problemas en su trabajo. Por otro lado, tenemos a Alice, una adolescente criada en el seno de una familia acomodada que pasa los veranos en una espléndida casa en Cornualles. El día en que un suceso traumático y que afecta a toda la familia acontece, se despide de su vida tal y como la conoce hasta entonces. 

Kate Morton juega con los secretos familiares para ir tejiendo una trama que atrapa, pero no tanto como quizá debería. Siempre me ha parecido muy conveniente que los personajes más longevos casualmente estén en sus cabales y tengan una memoria prodigiosa para rememorar sucesos acontecidos hace muchas décadas.

Es algo extraño el hecho de que el personaje que más me haya gustado sea una figura secundaria. Hablo de Eleanor, la madre de Alice. Ni siquiera me hubiera fijado en ella de no ser porque cuando la novela estaba bien avanzada y las piezas comienzan a encajar, uno tiene la oportunidad de entender el por qué de su comportamiento durante los pasajes anteriores. 

Lo que más me ha gustado de 'El último adiós' es que Kate Morton juega al despiste con el lector, y vaya guiándole por callejones sin salida siguiendo hipótesis falsas hasta que vuelve a cambiar el rumbo. Por lo demás, no hay variación en lo que a ambientación y desarrollo de las incógnitas respecta: sin duda son dos de sus puntos fuertes.

No me ha gustado algo que sucede al final, y en eso coincidimos la mayoría de lectores que ha dejado su opinión sobre la novela en la red. Kate Morton ha querido rizar el rizo de más, añadir al hilo de paralelismos trazado entre presente y pasado una línea más que a mi juicio sobrecarga el conjunto. Las piezas terminan encajando con soltura, salvo una que parece demasiado forzada y, realmente, así es en mi opinión. Una pena que el final tenga ese pero, y que ningún personaje principal haya llegado a convencerme plenamente salvo Eleanor. He echado eso de menos durante toda la novela, y debido a eso no se ha llevado mayor puntuación.

Conclusión

Esta no es la mejor novela de Kate Morton, pero es entretenida y llega un punto, cuando todo comienza a cobrar sentido, en que resulta difícil dejar la lectura. Recomiendo 'El último adiós' a los que hayan disfrutado antes de la prosa de Kate Morton. Volveré a probar con sus nuevos lanzamientos, pero porque una vez al año no hace daño. Creo que una dosis más alta, teniendo en cuenta que la fórmula se repite una y otra vez, sería demasiado. 

Espero que en algún punto de su carrera Kate Morton se vea con la suficiente confianza como para abandonar ese esquema narrativo que tantos éxitos le ha reportado. Que tenga la valentía suficiente como para crear algo de cero, aunque el resultado no sea tan perfecto porque no lo controla al dedillo. 

Valoración: 7,5/10
¿Recomendada?: No.
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